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Daños a la salud por fraudes de la banca. Indemnización.

Este artículo viene a colación de todas las dudas y preguntas que me vienen haciendo personas con productos tóxicos bancarios, o cláusulas abusivas en sus hipotecas. Personas que están siendo tratadas psicológicamente (con daños) a razón de abusos cometidos por la banca contra ellos, y la pregunta es ¿sería posible reclamar a la banca tales daños y perjuicios?

Un estudio piloto realizado por investigadores de la Universidad de Montreal, la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad Carlos III que publicará la revista científica Gaceta Sanitaria tiene como conclusión final que, los fraudes bancarios han provocado muchos daños a la salud de los tenedores de participaciones preferentes y créditos mutidivisa.

Tal estudio dice que “Las víctimas de fraudes financieros presentaron peor salud, más problemas de salud mental, dificultades en el sueño y peor calidad de vida que las poblaciones comparables de la misma edad” del conjunto de la población española, sostiene el estudio, del que ya se conoce una versión previa. El trabajo se realizó durante los años 2015 y 2016 sobre una muestra de 188 casos de personas afectadas por abusos bancarios residentes principalmente en Madrid y León, pero también en otras comunidades autónomas como Extremadura.

Eldiario.es publica fragmentos respecto a este trabajo que para este artículo me pareció interesante compartir. El trabajo de investigación ha analizado dos tipos de fraudes:

  • los perpetrados mediante las participaciones preferentes (unos productos financieros que los bancos colocaron como un ahorro seguro, que en algunos casos ocasionaron pérdidas de hasta el 70% y que afectaron a millón de familias) y
  • los realizados con créditos multidivisa (hipotecas en yenes o francos suizos en las que la deuda fue aumentando de cuantía durante años por el encarecimiento de estas monedas a pesar de que los clientes pagaban los plazos mensuales debidamente).

Uno de los resultados más notable del estudio señala, por ejemplo, que el 63% de las personas que adquirieron participaciones preferentes y no habían recibido compensación económica declararon tener mala salud física, en comparación con el 32% de la media de la población española de la misma edad.

Otro de los perjuicios más significativos es el referido a la salud mental:

       El 88% de las personas titulares de hipotecas multidivisa reconocieron tener necesidad de atención psicológica, comparado con el 22% de la media de la población general.

En relación con el sueño, el 78% de las personas que compraron participaciones preferentes y no habían recibido compensación manifestaron que dormían mal y menos de siete horas, frente al 25% de la población española de la misma edad.

María Victoria Zunzunegui, epidemióloga durante 17 años en la Universidad de Montreal y una de las principales impulsoras de esta investigación, manifiesta que el trabajo demuestra que los fraudes bancarios son un factor de riesgo para la salud de la población.

“Lo que vemos es que las personas que han sufrido estos fraudes tienen peor salud, están más enfermas, que la media de la población española de la misma edad”, afirma Zunzunegui. “También hemos comprobado otros aspectos, como que el que ha estado ocho años sin recuperar su dinero tiene peor salud que el que sólo ha estado dos años en esta situación”.

La investigadora destaca “la situación de especial estrés” que sufrieron los tenedores de hipoteca multidivisa. “He comprobado la situación de desesperación de las personas que habían contratado una hipoteca, por ejemplo, de 200.000 euros en yenes en 2008 y debido al aumento de la divisa habían visto aumentar su deuda hasta 220.000 euros en 2011 a pesar de haber pagado las cuotas cada mes”, relata. “Ahora sabemos que estas situaciones producen estrés crónico que comporta una inflamación crónica”.

En las conclusiones del estudio se sugiere que “deberían investigarse los mecanismos por los que los fraudes financieros causan daños a la salud”. Los autores proponen que si los resultados se confirman, “debe proveerse asistencia psicológica y médica, además de las compensaciones económicas”.

Los investigadores consideran necesario ampliar y profundizar el trabajo realizado, pero estiman que los resultados obtenidos en este proyecto piloto son ya de por sí indicadores muy valiosos de una realidad social muy poco estudiada y conocida.

El estudio anterior, toca un aspecto de los fraudes bancarios poco estudiados realmente y poco tenidos en cuenta ya que, ¿si me es complicado recuperar todo lo que me quitaron tras el engaño… me van a dar también compensación por lo que estoy sufriendo desde entonces? Y mi respuesta es ¿y por qué no? Ahora está de máxima actualidad el engaño de las cláusulas suelo incluídas en la hipoteca, y la “picaresca” del banco de cargar los gastos de la hipoteca 100% a una de las partes contratantes (su cliente), cuestión ya resuelta en el Supremo. Así mismo, no nos olvidamos del escándalo de las preferentes y del porcentaje alto de personas que fueron y están afectados por este producto tóxico.

Todas las personas que comentamos en anteriores párrafos no asimilan en determinados momentos el engaño, la incertidumbre… sobre todo en aquellos a los que tal fraudes les ha hecho incluso perder su casa. Las instituciones hasta el 2017 por ejemplo, respecto a las cláusulas suelo no han hecho nada para evitar el abuso de la banca respecto al consumidor medio.

La impotencia de no saber qué estar firmando, la confianza ante el asesor-comercial del banco puede en algunos casos terminar afectando a la moral y la psicología de estas personas.

Estos hechos les llevan a padecer y sufrir situaciones de tristeza, depresión y aturdimiento sobre todo en el caso de personas mayores, perdiendo confianza en todo lo que les rodea especialmente en los bancos.

En ciertas personas incluso tal tristeza se termina convirtiendo en depresión o en ansiedad, alteraciones de comportamiento con la familia estando sometido a un bloqueo emocional general. Estas patologías (porque la ansiedad y la depresión lo son) conllevan además trastornos digestivos, insomnio, dolores de cabeza, alteraciones de la tensión arterial, taquicardias… por ello, desde este despacho y yo mismo como abogado recomiendo reclamar tras realizar un estudio apropiado de la situación y tener en cuenta como mínimo estos aspectos:

a) ¿Cuál es el coste real de una depresión causada por un engaño en la negociación de un producto bancario?

La causa-efecto entre el engaño y las secuelas debe de ser visible notablemente, a través de exámenes periciales de expertos en la materia (psicólogos, médicos…). No hay baremos como con respecto a las reclamaciones por “mobbing” por ejemplo en el ámbito laboral, o respecto a un accidente pero ello no es un obstáculo para proceder a argumentar la causa-efecto a través de legislación y jurisprudencia que admita la analogía entre acción-reacción en las personas.

b) ¿Cuál es la cuantía a reclamar por daños morales y psicológicos?

Como comenté en la anterior respuesta a la pregunta a), no es fácil calcular la cuantía a reclamar ya que no hay legislación concreta para valorar tales daños en cuestión indemnizatoria, pero si sería posible argumentar una analogía con normativa que pueda servir para plantear tal reclamación, como la Ley 35/2015 de valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación.

c) ¿Y si decido reclamar junto a un abogado, termino yendo a juicio… qué pasaría?

Si un juez no aceptara la cantidad económica que el afectado reclama a la entidad bancaria por daños morales, psicológicos y/o emocionales, el cliente se vería obligado a pagar la totalidad de las costas judiciales del proceso, algo que podría pasar factura aún más a su salud.

d) El problema de que por un nuevo pleito, pueda empeorar aún más salud.

El hecho de que se abra otro procedimiento por los daños y perjuicios a reclamar al banco en cuestión, y el estrés que puede devenir sobre todo en el momento de someterse la persona afectada al día del juicio, puede hacer empeorar la salud de esta persona afectada, todo ello eso sí teniendo en cuenta que si se va a juicio por ésta causa la motivación de ello es la claridad de argumentos llevados por el abogado del afectado ante el juzgado de turno, y con ello la alta probabilidad de éxito, sino sería algo así como “meterse aún más en la boca del lobo”.

¿Qué es lo que recomiendo?

Como abogado, recomiendo realizar primero un estudio de su hipoteca o producto tóxico contratado para ver si existe abuso o engaño en tal sentido, así mismo ya se haya reclamado o no previamente tal abuso o engaño, estudiar en todo caso si el cliente así lo solicitara por su empeoramiento en cuestión de salud la manera en la que se pudiera reclamar como bien he comentado anteriormente, y si tras estudiar la causa-efecto hubiera pilares argumentativos los suficientemente vehementes como para demandar por daños y perjuicios en tal sentido a la entidad bancaria, igualmente podría darse el caso contrario y recomendar la no reclamación por insuficiencia de argumentos, pruebas, etc.

Pueden ponerse en contacto conmigo, y con este propio despacho a través de los medios indicados en la firma de este artículo. Si tienen alguna duda o desean completar la entrada con alguna información interesante, les invito comentar en el hilo de comentarios dispuesto tras la firma.

Fuente para realizar el artículo: Eldiario.es entre otras fuentes jurídicas y propio conocimiento.

Artículo realizado y opinado por

Juan Manuel Espinosa Quintana (CEO, Abogado y Asesor de empresas. @JMEQCadiz) Linkedin

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